Hace unos meses estaba comenzando a entrenar a mi hija menor para dejar de usar el pañal. A sus dos años y medio comenzó a mostrar interés y decidí tomar ventaja de esto pues ya era la ultima vez que tendría que ‘subir esa cuesta”. La rutina era llevarla al baño a cada rato y estarla revisando cuando estaba jugando que no fuera a dejarme alguna gracia por ahí.
Un día que estaba yo en la cocina lavando platos, llego mi hijo de cuatro años y me hizo una petición a la que tuve que acceder. “Mami, tienes que venir conmigo PERO no te puedes molestar.” Lo cual me olió mal, pero accedí. Asi que deje lo que estaba haciendo y me fui con el. En los menos de diez metros de trayectoria hacia donde me llevaba me imagine todo tipo de ‘escenas del crimen’ pero lo que me sorprendió fue lo que mi hijo me dijo antes de entrar a su cuarto. “Mami, Andrea estaba jugando y se hizo pipí en la alfombra, pero no te molestes con ella, no fue su culpa.” Entre al cuarto y vi la escena, suspire profundo, y dije: O.K. hijo, ya lo limpio.
Mientras iba por las toallas de papel, respire profundo y deje ir el pequeño enojo que resulto por la noticia sorpresa. Cuando me calme, no pude evitar sentirme orgullosa de mi hijo, por su buen corazón. Pense, que bueno que mi hijo quiso interceder por su hermana! Al agacharme para limpiar la escena del crimen, escuche esta voz dentro de mi que me dijo: Asi me gusta a mi, que intercedas por tus hermanos.
WOW! si hay alguna vez que Dios ha usado a mis hijos para enseñarme algo, esta es una de las que mas me ha impactado. Ahora mas que antes, cuando intercedo por mis hermanos, lo hago con gozo, sabiendo que al Padre le agrada que lo haga. Asi que, cuando necesites oracion, déjame saber y con gusto yo orare por tu petición.
A EL sea la Gloria!
